El proceso de impresión: el punto de tinta

La impresión es un proceso complejo que pocos usuarios conocen. Sin embargo, estas nociones son útiles e interesantes para conseguir las tonalidades concretas que desean en sus trabajos. A continuación analizamos cómo se consigue el punto de impresión.

El proceso de impresión es complejo y conlleva distintas fases que a lo largo de este blog hemos analizado. Sin embargo, nunca nos hemos parado a pensar en cómo la impresora llega a conseguir el tono del color en el que finalmente aparecen los documentos. Es lo que vamos a abordar a lo largo de las siguientes líneas.

Cuando, por ejemplo, se imprimen catálogos publicitarios o trípticos, hablamos de documentos que se encuentran impresos en valores de 720 a 2880 puntos por pulgada, lo que seria una alta calidad de impresión. Pero, en términos de un usuario común, ¿esto qué quiere decir?

Se trata de aquellos puntos por pulgada que la impresora ha inyectado, una situación que no quiere decir que estos se encuentren separados entre sí, sino que muchas veces las impresiones provocan que terminen montados unos encima de otros, de manera desorganizada. Sin embargo este aparente caos tiene un propósito, que es representar todos los colores que aparecen en la impresión.

Para ello, el proceso de la impresión a color, comúnmente denominado CMYK, se basa en la utilización y posterior mezcolanza de cuatro tonos: el cian, el magenta, el amarillo y el negro. Estos son los colores primarios, por lo que es necesario combinarlos para alcanzar el resto de tonalidades de la paleta de colores.

No obstante, algunos modelos de impresoras utilizan hasta seis colores de tinta, por lo que la anterior síntesis sustractiva no es aplicable para todos los casos. Lo que sí es perfectamente extensible es la formación del color de la impresión. Este se configura a partir de distintas combinaciones.

Así, la impresora logra conseguir el tono oscuro montando puntos negros sobre los demás colores. Esto sucede, por ejemplo, con la gama de azules y violetas. Lo mismo puede decirse del extremo contrario. Y es que para alcanzar el color blanco el cabezal de la impresora deja de inyectar tinta, de modo que se pueden obtener tonalidades claras, como todos los amarillos y rojos.

Para conseguir un color acorde con las necesidades de cada usuario es necesario que este sepa el proceso de obtención de tales combinaciones. Solo así será capaz de determinar los tonos que desea lograr en los documentos finales que materialice.

Últimas entradas de Angel Garcia Garrido (ver todo)

Autor: Angel Garcia Garrido

Responsable del contenido en este blog, orientado a ayudar a usuarios de impresoras tanto particulares como para asesorar a empresas. Me dedico a la venta de impresoras, cartuchos de tinta y tóner en A4toner desde el 2009. Por suerte toco todos los días impresoras, para probar la calidad de nuestros cartuchos y para hacer análisis o review nuevos con los que ayudar a elegir la mejores impresoras a nuestros clientes . Con formación técnica y devoción ya que me encanta la impresión La impresora a día de hoy es la herramienta mas importante de difusión libre de ideas y conocimiento, (el internet no es privado, por lo que no es libre), poder imprimir documentos con una impresora, como lo que hacían los chinos en el siglo XI A.C. con la porcelana, lo romanos con la arcilla o Gutenberg con la imprenta se convierte en algo casi Mágico a la vez que muy barato y accesible a cualquier persona. Puedes ver mas información sobre esta empresa en: ¿Quienes somos?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *