Buenas prácticas ambientales para la oficina

España cuenta con más de tres millones de pequeñas y medianas empresas, el grueso del tejido empresarial del país. Es por ello que estos entornos deben llevar a cabo buenas prácticas en lo que respecta al cuidado del medio ambiente. Esto incluye, como no podía ser de otra manera, el uso responsable de dispositivos relacionados con la impresora.

 

Para empezar, hay que tener en cuenta la planificación de la actividad, que abarca desde la selección de materiales y suministradores con una gestión ambiental correcta hasta la petición de productos en las cantidades adecuadas evitando los que contengan un exceso de envases o embalajes.

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De la misma manera, es importante priorizar el uso de productos con certificaciones que garanticen menor incidencia sobre el entorno, que provengan de recursos renovables y que no estén configurados con sustancias nocivas. Por último, se debe evitar a toda costa la generación de residuos y gestionar adecuadamente los que inevitablemente se producen.

 

En lo que respecta a la compra de materiales, se debe optar por productos certificados adecuadamente como ecológicos, también en el ámbito de la impresora y sus consumibles, como cartuchos y toner. En paralelo, se debe evitar el uso de materiales tóxicos, sustituir rotuladores por lápices de colores sin esmaltar, comprar materiales de oficina que se puedan reutilizar, tanto en lo que respecta al material en sí como a los envases en los que es enviado.

 

Casi todas las oficinas hacen uso de algún tipo de material tóxico. En este sentido, se debe procurar siempre conocer los símbolos de peligrosidad que estos contienen, comprobar que están etiquetados correctamente y almacenarlos al margen de la plantilla. Por último, a la hora de comprarlos, se debe optar por adquirir aquellos productos que contengan menores niveles de toxicidad para la salud y el medio ambiente.

 

En lo que respecta al procedimiento de almacenamiento de los componentes que constituyen una oficina, se deben definir los requisitos y necesidades de cada producto o, al menos determinar si hay elementos peligrosos o que requieren condiciones especiales, como es el caso de las impresoras y el material relacionado con estas.

 

Asimismo, es importante etiquetar todos los productos almacenados para poder identificarlos rápidamente y tener claras cuáles son las propiedades químicas que los configuran. Finalmente, es vital evitar la caducidad de productos, para lo que se debe gestionar la existencia de los mismos e impedir la compra excesiva de estos.

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