Para qué sirve tambor impresora

Las impresoras láser son una maravilla de la tecnología de la que a veces nos cuesta discernir su funcionamiento. Las impresoras de inyección de tinta, aunque complejas, tienen un comportamiento que podemos “imaginar”. Existe un inyector que hace las funciones de pincel y “pinta” la tinta en el papel que pasa por él. Aunque mucho más difícil de llevar a la práctica que este ejemplo, es algo sencillo de imaginar. Pero las impresoras láser son otro cantar. No existe tinta sino unos polvos magnetizados que como por arte de magia acaban pegados a la hoja. ¡Brujería!

Tenemos ya otro artículo que explica a fondo cómo funciona una impresora láser con todo lujo de detalles, pero existe un elemento que permite realizar esta “magia” y que quizás merezca un artículo algo más elaborado. Estamos hablando del tambor láser.

¿Qué es y para qué sirve el tambor láser?

Si no sabemos en qué consiste este aparato probablemente la primera imagen que se nos venga a la cabeza sea un grupo cuyo batería esté tocando un instrumento sacado de las películas de Star Wars. Ojalá, pero nada más lejos de la realidad. Este dispositivo se encuentra dentro de nuestras impresoras de tecnología láser (de ahí el adjetivo) y tiene forma cilíndrica (de ahí el sustantivo).

Es el encargado de “recoger” el polvo del tóner en puntos concretos y traspasarlo al papel posteriormente.Este elemento de la impresora gira sobre sí mismo mientras un haz de rayos láser incide sobre él cargándolo positivamente en los puntos en los que posteriormente se desea que se realice la impresión. El polvo del tóner posee carga negativa, por lo que al pasar rodando el cilindro al lado del tóner se consigue que las partículas de polvo de tinta (cargadas negativamente) se peguen a los puntos donde ha incidido el láser (cargados positivamente), quedando fijos ahí. En este momento la imagen que se desea imprimir se encontrará dispuesta a lo largo del dispositivo. No es magia, es electromagnetismo.

Tambor láser

Posteriormente se realizará el proceso contrario con el papel, que quedará cargado positivamente atrayendo las partículas de polvo del cilindro. Como explicábamos en un artículo anterior este polvo quedará fijado a la hoja mediante presión y temperatura. Como hemos podido ver este dispositivo es un elemento indispensable en las impresoras de tecnología láser, tanto como los inyectores en las inkjet.

Tipos existentes en el mercado

Existen dos tipos básicos de tambor: aquel que se encuentra integrado con el tóner y el que conforma una parte independiente del mismo. El integrado lo usan marcas como HP, mientras otras como Brother disponen de tóneres y cilindros independientes entre sí.

Las ventajas y desventajas de uno y otro método son evidentes. En el primer caso cada vez que tengamos que sustituir los tóneres estaremos cambiando también el cilindro asociado con lo que no tendremos que preocuparnos de realizar la sustitución del cilindro en sí, pero al mismo tiempo incurriremos en mayor gasto ya que cada vez que se gasta “la tinta” tenemos que cambiar también un elemento al que seguramente le quede aún vida útil. Y es que este aparato al tener elementos fotoconductores que van agotándose con el uso tiene una vida útil limitada a un número de impresiones que puede ser más o menos alto, dependiendo del modelo y la calidad.

En el segundo caso necesitaremos cambiar cada vez que sea necesario el cilindro y será más costoso hacerlo, tanto en dinero como en el hecho de cambiar la pieza en sí. Sin embargo, al tener que realizar esta operación de forma esporádica conseguiremos ahorrar dinero a la larga.

¿Entonces, qué tipo de cilindro es adecuado a nuestras necesidades? Lo veremos en el siguiente punto de nuestra lista.

Duración y uso

Como con casi todo en el mundo de las impresoras y de la informática en general, el modelo que vayamos a usar dependerá del uso final que queramos hacer de él. No tiene sentido comprar un ordenador con la última tarjeta gráfica del mercado y la RAM más veloz existente si lo vamos a usar para navegar por Internet o jugar al Minecraft. Con las láser pasa lo mismo, si vamos a decidir entre una marca y otra por el tipo de cilindro que posea, antes deberemos sopesar los pros y los contras anteriormente expuestos, y también el uso que vayamos a hacer de la impresora.

Si vamos a realizar una gran cantidad de impresiones lo ideal es que el cilindro se encuentre integrado con el tóner. Como ya hemos mencionado a la larga esto hará que las impresiones nos salgan más caras, pero cambiándose cada cierto número de ellas el cilindro junto con el tóner garantizará que la calidad de las impresiones sea perfecta.

Si por el contrario vamos a realizar un número bajo de impresiones es mejor que tóner y cilindro se encuentren separados, ya que el flujo de impresiones no afectará tanto al cilindro y podrá ser cambiado cada más tiempo sin que por ello sea vea mermada de manera considerable la calidad final de la impresión.

Fallos en el cilindro

Como acabamos de comprobar el estado del cilindro afecta de manera directa a la calidad de las impresiones que estemos realizando. Con cada nueva impresión los elementos fotoeléctricos de la pieza se van desgastando y perdiendo sus propiedades, con lo que pierden puntos de “resolución” en los casos más leves o incluso líneas enteras sin imprimir en los casos más acusados. Si observas líneas verticales en tus impresiones láser no lo dudes, ha llegado el momento de cambiar de cilindro.

Si por el contrario aparecen manchas verticales en las impresiones es muy probable que el cilindro se haya visto dañado de alguna manera. Puede que tenga algún pequeño golpe o abolladura, aunque suelen ser casos excepcionales ya que estos elementos se encuentran muy bien protegidos dentro de la impresora. Es más probable que tenga algún tipo de arañazo producido por suciedad acumulada. En estos casos es conveniente limpiar la suciedad y la pelusa acumulada en la impresora con gran cuidado de no dañar el cilindro. Esta suciedad a menudo es ambiental, pero muchas otras veces —sobre todo en aquellos casos en que las impresoras se encuentran mejor aisladas— puede ser producto de un papel de mala calidad que va soltando polvo de celulosa que va quedando atrapado dentro de la impresora, formando estos atascos y arañazos en el cilindro.

Un caso muy diferente —y extremo— es cuando la hoja sale “en negativo”. Esto implica que las cargas eléctricas que se están enviando al cilindro están cambiadas, esto es, lo que se quería “imantar” se ha quedado sin hacer y lo que se quería mantener sin “imantar” se ha cargado con electricidad estática. Es algo terriblemente extraño y a menudo suele ser más indicativo de fallos de software de impresión o errores humanos que fallos en el cilindro, pero no está de más tenerlo en cuenta. Más común es cuando la hoja sale completamente en negro: esto indica un fallo claro del cilindro en el que se encuentra magnetizado por completo, y es necesario su sustitución.

Ahora ya conocemos algo más cómo funciona este elemento indispensable de nuestras queridas impresoras de tecnología láser, y sabiendo el uso que le queréis dar a la misma también podéis decidir si os conviene más uno integrado con el tóner o uno independiente del mismo.