Historia de una selección de trabajo.

Historia de una selección de trabajo.

Os explico como fue la primera vez que recibí el encargo de hacer la selección de una persona para ocupar un puesto de comercial en nuestra empresa.

Ya os comento que iba perdida, no sabía ni por dónde empezar a poner anuncios y decidí ponerlo en una de estas webs de recursos humanos que al parecer hacen la mitad de trabajo por ti. Al poner la candidatura, en plena crisis hace unos años, os imagináis lo que pasó.

Tuve que elegir entre varias decenas de personas solo viendo un currículum pasado por el rasero de lo que estas empresas te dejan poner. Más impersonal aún que el típico currículum en el que tu le puedes poner algo más de imaginación.

Pues no, imaginación 0, todos iguales, estudios, lugar de residencia, sexo, años, idiomas…

Sólo por esos datos tuve que seleccionar unos cuantos para conocerlos personalmente, puesto que por cuestiones de horarios y urgencias, se me hacia absolutamente imposible conocerlos a todos. Cosa que mínimamente hubiera sido más humana.

Instaurada la problemática, tuve que empezar a decidir. Y pedí ayuda a un compañero muy distinto a mí en todo, para que las visiones distintas nos ayudaran a encontrar al mejor  candidato. Nos quisimos poner  unas opciones mejores que otras, así evaluamos:

¿Mejor hombre o mujer?, personalmente, le estuve dando vueltas, a priori deciros que yo soy mujer, con dos hijas, tenidas cada una en una empresa distinta y contratada embarazada, cosa que aunque no venga a colación agradezco y dice mucho de la empresa para la cual trabajo. Pues bien, ¿hombre o mujer?,  inicialmente decidí que en igualdad de condiciones decidiría por una mujer, por aquello del tesón que dicen que tenemos más. Aunque cuando se pone un hombre y es realmente bueno,… pues eso es bueno de verdad. Finalmente me dije que no valoraría ese aspecto ya que encontraba injusto hacerlo.

Estudios, importante, muy importante, pero la mayoría de perfiles recibidos ya tenían  todo lo que necesitábamos así que no parecía algo a tener muy en cuenta para discernir. A veces cuando te encuentras alguien con demasiados estudios piensas que se fustrará si trabaja en un puesto donde no puede dar vida a todo su potencial y eso nos hacía dudar en este aspecto.

Edad, este fue uno de los grandes temas, ¿joven? ,¿ mayor?, ¿ni mucho ni poco?. Ni que decir tiene que la parte personal de cada uno influye mucho en como afrontas este tipo de incertidumbres. Intentando pensar en pro de la empresa, intentamos decidir. Si es mayor, se implicará más porque necesita mucho el trabajo, si es joven le hará mucha ilusión y le pondrá mucha fuerza, esa fuerza que los jóvenes se dice que todos tienen. Pero ¿y los del medio?,  que tienen fuerza por no estar muy lejos de la juventud y sensatez para querer abordar el trabajo con empeño y responsabilidad. De verdad, nos pasaba como lo del hombre o mujer. Si es que realmente solo queríamos una persona que hiciera bien el trabajo…

En este punto seguíamos teniendo decenas de “candidaturas” online para seleccionar unas pocas para conocerlas personalmente y en poco más de 20 minutos hacernos una idea si era la persona que buscábamos.

Decidimos elegir y llamar aquellas que bien teniendo todos los requisitos de estudios requeridos por el puesto de trabajo, que aseguraran una facilidad para poder realizar las tareas diarias de nuestr@ comercial, pues vivieran cerca, y se hubieran apuntado antes . También influyó si contestaron o no al teléfono y su facilidad para venir a la empresa a hacer la entrevista de trabajo.

Nos quedaba el gran momento, conocer a las personas cara a cara y elegir una. Por sensaciones, por empatía … en unos pocos minutos. De verdad poneros en el lugar de las personas que tenemos que elegir. No es fácil, sabe muy mal decir que no, y da mucho respeto  decir si.

En una de las conversaciones que mantengo de vez en cuando con mi jefe, más humana que laboral, me dijo algo así: los conocimientos se pueden adquirir, pero no lo de ser buena persona. Cuando necesites a alguien es mejor que intentes saber si es buena persona, lo que tenga que aprender ya lo hará.

Eso me caló. Y así, con esta idea, se han seguido haciendo las selecciones de personal en la empresa, con ello  hemos hecho un equipo, en formación cada día, y con un nivel humano con el que da gusto trabajar.

En el día a día de la empresa nos pedimos ayuda o la prestamos sin que nos la pidan. Nos reímos cuando la situación lo permite. Nos ponemos en el lugar de nuestros clientes, los comprendemos y les ayudamos a conseguir lo que necesitan. Nos ponemos en su piel si en un momento dado tienen cualquier problema con su pedido. Sabemos pedir disculpas cuando algo no salió como debiera y también sabemos decirnos “¡esto estuvo muy bien! ” y todo ello por una buena selección de personas.

Directora comercial A4toner.

Tintas, toners y mucho más.

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