Papel para imprimir

Tenemos una flamante nueva impresora, recién sacada de su embalaje. Le hemos metido cartuchos de tinta compatibles de la mejor calidad o un tóner compatible cargado hasta los topes y de excelencia contrastada. Sin embargo, a la hora de imprimir… ¡Ay!, a la hora de imprimir la calidad de la impresión no es todo lo buena que cabría esperar. ¿Cómo es esto posible? Tenemos una impresora nueva, una buena tinta, hemos pasado todas las utilidades de limpieza de cabezales y mirado todas las opciones de impresión. ¿Por qué tenemos esta calidad de impresión tan baja?

Bien, puede que la culpa la tenga un elemento que damos tan por hecho que pocas veces nos paramos a pensar en él a la hora de imprimir, a pesar de ser completamente imprescindible: estamos hablando, por supuesto, del papel.

No todo vale

Por lo general estamos acostumbrados a tratar únicamente con un tipo de papel, el “folio” de toda la vida. A veces ampliamos nuestro rango de acción a otros tipos como sobres o tamaños diferentes como DIN A3, pero no solemos salir de ahí. Y sin embargo, no siempre vamos a obtener los mejores resultados usando el mismo tipo de papel en diferentes impresoras. Dependiendo del tipo de impresora y del tipo o calidad de lo que vamos a imprimir puede que tengamos que utilizar un tipo de papel distinto. No todo el papel vale para cada impresora, ni vamos a obtener el mismo resultado en cuestiones de calidad. Puede que tengas una máquina que imprima a calidades absurdamente grandes para un usuario “de a pie” y que tu cartucho o tóner tenga los mejores pigmentos: si el formato de papel elegido no es el adecuado la impresión saldrá con una calidad menor (la calidad del eslabón más débil de la cadena, que en este caso podría ser el papel si no lo elegimos bien).

¿Basta entonces con escoger siempre un papel de calidad superior para todos nuestros documentos? No, por supuesto. En primer lugar porque es un gasto inútil de dinero. Algunos papeles son caros y no los necesitamos en absoluto para muchos de los documentos que vamos a imprimir. Además, algunos de estos papeles “buenos” puede que nos hagan peor servicio que uno “peor” pero que se adapte mejor a la máquina.

¿Cómo saber entonces qué tipo de papel utilizar en cada máquina? No os preocupéis, para eso estamos. A continuación podréis ver qué papel se adapta mejor a cada tipo de impresora y aseguraros así que vuestras impresiones se obtendrán de manera impecable.

Tipos de papel para cada tipo de impresora

Aunque depende de qué clase de documento queramos imprimir, hay unas pautas básicas para cada clase de máquina. Por lo general el papel satinado le irá mejor a las impresoras láser, mientras que uno con un fino relieve será mejor para impresoras de inyección de tinta. La hoja a4 normal es a la vez una apuesta segura tanto para unas como para otras, y ─dependiendo de lo que queramos imprimir─ una elección pésima para ambas. ¿Liado? Vamos a desgranar cada tipo.

Impresoras láser

Si queremos imprimir largos documentos de texto, con algún que otro diagrama o gráfico intercalado la elección estará clara: con un papel “de los de toda la vida” nos bastará. Este tipo de impresiones no requieren de una gran calidad y con este tipo de papel nos bastará y sobrará.

La cuestión llega cuando queremos imprimir gráficos a página completa o fotografías en blanco y negro o color (si la impresora lo permite). En estos casos optaremos siempre por papeles específicos para impresoras láser. Por lo general dará bastante igual si tu impresora es una Epson y compras papel “especial” para HP o Brother, el tipo de papel será básicamente idéntico. El papel que queremos utilizar en una impresora láser suele ser más suave que el utilizado en las de inyección de tinta, ya que no es necesario que el papel “absorba” la tinta. El tóner no utiliza tinta, sino pequeños pigmentos de carbono que se “pegan” al papel utilizando magnetismo y calor. Por este mismo motivo el papel que se utiliza en las impresiones con láser suele ser más grueso, ya que al aplicar calor para fijar una imagen grande un papel de menor gramaje podría verse afectado por la elevada temperatura, doblándose o deformándose. Con un mayor grosor podremos evitar este efecto. Para impresiones a todo color existen papeles muy específicos y es recomendable utilizarlos, ya que usando un a4 “normal” la calidad obtenida será ínfima.

Merecen especial consideración los papeles brillantes recubiertos. Con los que están preparados específicamente para las impresoras láser no tendremos ningún problema, más si utilizamos los diseñados para impresoras de inyección de tinta la cubierta puede derretirse debido a la temperatura. Probablemente el desaguisado no sea lo suficientemente importante como para afectar a la propia máquina, pero la impresión será una completa chapuza.

Impresoras de inyección de tinta

Como en el caso de las láser, para simples impresiones de texto ─con algún que otro gráfico añadido─ los folios normales nos servirán perfectamente. Incluso en el caso de gráficos a color, aunque sí vamos a imprimir gráficos a toda página, imágenes que requieran una mayor calidad o bien fotografías podemos ir olvidándonos de los folios y tirar por el papel específico para impresoras inkjet. Estos papeles poseen una mayor capacidad absorbente gracias a su superficie texturizada (a diferencia del específico para las impresiones láser, que como hemos dicho es más suave). Gracias a esto la tinta se seca antes y es menos probable que se originen manchas o corrimientos de tinta. Este papel también ayuda a mejorar la calidad final de la impresión, al no extenderse la tinta a zonas a las que no debería. Según queramos el resultado final podremos optar entre diversos acabados en mate, brillo, etc. Hay papeles adecuados para absorber menor o mayor cantidad de tinta, por lo general más gruesos y también más caros según aumenta la necesidad de calidad. Con el papel de mayor calidad nunca vas a tener problemas, pero mejor asegúrate de que realmente sea ese el que necesitas: para imprimir una foto sin una calidad extrema seguramente te bastará un “simple” papel especial para fotos y no el “ultra premium max quality glossy photo paper” que tratarán de venderte por el doble de precio. Tu bolsillo lo agradecerá.

Nuevamente, mención especial para el caso del papel brillante recubierto. Si una mala elección de este tipo de papel en las láser podría ocasionar que se deformara el papel, una mala elección en las de inyección de tinta (es decir, escoger uno diseñado para una láser) podría hacer que la tinta se corriera por todas partes, ya que estos papeles están diseñados para que la tinta “se pegue”, y no son absorbentes en absoluto.

Consejos generales

Fijarnos siempre que el papel que compremos sea apto para nuestra impresora. Hay algunos papeles para impresoras inkjet y láser, esto tiene que estar marcado en el envoltorio del mismo paquete. En el caso de utilizar este tipo de papel hemos de tener en cuenta que lo versátil a veces es lo mejor, pero para los casos concretos quizás deberíamos mirar otro. Eso es una elección personal.

Por último, una serie de consejos para ambos tipos de impresora. Procura huir del papel barato de mala calidad. En el mercado existe papel bueno a precios coherentes. Lo que suele pasar con los papeles malos es que pueden desprender un polvillo formado por finísimas partículas de celulosa que acaba afectando al funcionamiento de las máquinas a largo plazo, y a la propia calidad de las impresiones a corto. Habrá que evitar también en la medida de lo posible las hojas preperforadas: pueden ocasionar atascos y problemas a la hora de imprimir.

Si vas a tener que manejar el papel impreso a posteriori doblándolo o manipulándolo en exceso (por ejemplo, si vas a realizar maquetas o papercraft) procura imprimirlo en una inkjet. Las impresiones a color en una láser se cuartean si se dobla el papel de forma muy pronunciada ya que la “tinta” se encuentra posada encima de la hoja, mientras que en el caso de las impresiones de inyección de tinta esta permanecerá “dentro” de la misma, sin que se aprecie cuarteamiento alguno.

A la hora de imprimir transparencias o papel “pegatina” utilizaremos los mismos consejos que para el papel recubierto: una mala elección en el tipo de papel puede hacer que el mismo se doble o que se corra la tinta, dependiendo de si seleccionamos un papel de inyección para una láser o viceversa. Cuidado también con papeles extremadamente finos como papeles de regalo o papel pinocho. En una impresora de inyección puede que la tinta atraviese el papel (si es papel estilo pinocho lo hará con total seguridad) y lo dejará todo perdido. El caso de las láser es incluso peor. El fusor de una láser puede alcanzar casi los 100 grados y ¡el papel podría llegar a salir ardiendo! Los papeles extremadamente gruesos ─con un gramaje superior a los 180 gr/cc─ puede que originen atascos en impresoras que no los admitan. Conviene consultar el grosor máximo con el que puede tratar la impresora en cuestión.

En resumen

Para textos puedes utilizar cualquier folio normal ─de buena calidad─ sin problema. Para imágenes a color o fotografías conviene escoger un papel específico al tipo de impresora y calidad del trabajo en cuestión, siendo papeles gruesos y suaves el estándar en las impresiones láser y papeles texturizados (con relieve, aunque apenas se pueda apreciar) y absorbentes los correctos para las inkjet. En caso de impresiones especiales (transparencias, etiquetas, pegatinas, etc.) siempre usar papeles específicos para ese tipo de impresora. Y ante cualquier tipo de duda, consultar siempre en el paquete de folios si estos son adecuados para tu modelo de impresora. ¡Así tus impresiones saldrán siempre con la mejor calidad posible!

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