Por qué duran poco los consumibles

La tinta. El alma de nuestras impresoras. El aceite que engrasa nuestras máquinas ─por fortuna no de forma literal o acabaría todo hecho un asco─ para que nuestras impresiones nos lleguen inmaculadas y definidas. Ese elemento que parece que está fabricado con sangre de unicornio de lo caro que es y que precisamente por este motivo nos molesta tanto cuando se agota tras unas cuantas decenas de impresiones.

Y aunque con nosotros el precio de esta tinta sale muchísimo más barato, no es menos cierto que el que se nos agote un cartucho rápidamente nunca sienta bien. ¿Acaso estaba el cartucho medio vacío? ¡Ponía que aguantaba miles de copias y apenas ha llegado a unos cientos! Tendré que volver a los bolis BIC, esos sí que eran fiables…

¡Alto! Antes de tomar una decisión tan drástica escucha lo que tenemos que contarte. Aunque sí es cierto que algunos cartuchos vienen con media carga ─o incluso menos─, esto solo pasa en los cartuchos que vienen con una impresora nueva. Te garantizamos que los nuestros vienen a tope de carga. ¿Por qué puede dar la sensación de que en algunos casos duran menos de lo que esperabas? Puede que la respuesta se encuentre en cómo se está utilizando la tinta, más que en cuánta tinta tenemos inicialmente.

Calidad frente a cantidad

En nuestra página solemos indicar estadísticas de uso de los cartuchos, para que nuestros clientes se puedan hacer una idea de cuánto les puede durar de media. Como en toda estadística el dato final es una cantidad aproximada, aunque bastante cercana a la realidad. Sin embargo hay que fijarse bien en el porcentaje de uso de la tinta. Si se indica que se pueden imprimir un número “X” de impresiones al 5% esto significa que la tinta que se pinte en la hoja ocupará un 5% de la misma. Esto pasa, por ejemplo, en impresiones de documentos sin dibujos y con poca letra. Con mayores porcentajes se indica que se imprimen más caracteres, se incluyen diagramas o dibujos o que se están imprimiendo fotografías o dibujos a página completa en el caso de que el porcentaje llegue a un 100%.

¿Y si lo que nos interesa es poder imprimir más páginas, aunque sea a costa de perder algo de calidad? Por suerte hay trucos y buenas prácticas para evitar un consumo excesivo de tinta. Y, sorprendentemente, algunos de estos trucos ni siquiera implican una disminución aparente de la calidad. ¡Veámoslos!

Consejos para imprimir más por menos

El modo de impresión

Por supuesto, el primer paso para lograr un ahorro notable en la cantidad de tinta utilizada es el método que las propias casas de impresoras proporcionan a sus usuarios: los diversos modos de impresión que vienen con el software de impresión.

En términos generales cuanta menos tinta gastemos menor calidad aparecerá en el documento final. Los diversos parámetros de calidad de una impresión (los típicos formatos económicos o borrador, fotográfica, HD, etc.) indican no solo la calidad final del producto, sino también el mayor o menor consumo de tinta que ocasionarán. Por supuesto, cuanta más definición y realismo queramos en nuestras fotos más tinta y tiempo necesitará nuestra impresora para lograr dicho resultado.

Para acceder a estos modos simplemente habrá que buscar en la pantalla de preferencias de impresión que se abre al darle a imprimir un documento. Suele venir marcado como “modo”, “calidad” o incluso “formato de impresión”. Aquí podremos escoger entre los diversos modos que tiene la impresora a la hora de gestionar la tinta y seleccionar uno que se ajuste a nuestras expectativas. Existen multitud de nombres con los que las diversas marcas de impresoras llaman a estos modos: ahorro, economode, calidad subestándar, modo compresión… Incluso pueden venir especificados los puntos por pulgada de cada formato, donde 300 puntos por pulgada suele ser el estándar en imprentas.

A destacar el llamado “modo borrador”, que tiene una calidad ínfima a cambio de usar prácticamente nada de tinta. Puede sernos útil para realizar una prueba de impresión y ver cómo queda la composición de la página a imprimir, pero no suele ser recomendable excepto si queremos gastar todo lo que ahorramos en tinta en unas bonitas gafas de 14 dioptrías.

Tipografía “económica”

Un truco que la mayor parte de la gente desconoce son las llamadas “fuentes económicas”. Son diversos tipos de letras diseñadas específicamente con el ánimo de ahorrar tinta a la hora de imprimirlas. Este ahorro puede ser debido a varios motivos como por ejemplo la generación de los caracteres con un trazo más fino, aunque llevado al extremo esto puede dificultar su lectura.

Hay un tipo de letra que presenta diminutos “huecos” dentro de su grafía, imperceptibles al ojo humano (a no ser que se escriban en un tamaño de letra enorme) y que a la larga permiten ahorrar la tinta que no se imprime. Especialmente útil cuando nos dedicamos a imprimir grandes cantidades de texto. Si quieres utilizar este tipo de fuente no tienes más que buscar en Internet la tipografía Ecofont. Es totalmente gratuita, así que descarga sin miedo.

Otros tipos de letras que permiten ahorrar tinta ─aunque no tanto como la Ecofont─ son Verdana, Calibri, Times New Roman o Garamond. Huye de letras “gordas” como Impact o Cooper Black que consumen mucha tinta, y también de la excesivamente utilizada Comics Sans.

Aunque estas últimas tipografías seguramente estén instaladas de antemano es prácticamente seguro que la Ecofont no lo esté. Para instalarla, una vez descargada de Internet tan solo habremos de copiarla en nuestro directorio de fuentes (dentro de WindowsFonts) y una vez allí hacer doble clic sobre ella o pulsar el botón de instalar, dependiendo de la versión de Windows que tengamos. ¡Fácil, sencillo y para toda la familia!

tipografía

Gracias a la curiosidad de un joven estudiante estadounidense, que con tan sólo 14 años nos da las claves en torno al posible ahorro de tinta que podemos alcanzar dependiendo de la tipografía que escojamos para imprimir.

Y es que Survir Mirchandani, como se llama el chico, halló esta solución mientras realizaba un trabajo para clase. El mismo tenía como objetivo promover la sustentabilidad en el entorno cotidiano. Así, el joven se le ocurrió estudiar el posible ahorro de tinta que podemos aglutinar cuando imprimimos trabajos, y su motivación principal es reducir el coste de la tinta utilizada, dado que su precio es la convierte en el líquido más caro del mundo.

Para ello, lo primero que analizó fueron los tipos de letras que más se utilizan en inglés. De este estudio surgió que la a, la e, la o, la t y la r son los caracteres usados en mayor medida. Además de esto, en paralelo, comparó el diseño de estos cuatro caracteres en las tipografías que los internautas más usamos: Times New Roman, Garamond, Comic Sans, Century Gothic.

El tercer paso que dio fue el cálculo de la tinta en impresoras a partir de los dos datos que había extraído previamente. Los resultados fueron francamente interesantes y útiles puesto que en el barrio en el que vivía si cambiaba de tipografía y comenzaba a utilizar Garamond el consumo de tinta se reduciría cerca de un 25 por ciento.

Este dato supone para las familias estadounidenses una media de 21.000 dólares de ahorro al año y su justificación es que se trata de la tipografía más delgada de las cuatro más utilizadas por los estadounidenses. El estudio ha sido recogido por la revista Journal of Emerging Investigator, que le ha propuesto un reto mayor: hacer el mismo análisis para el gobierno encabezado por Barack Obama.

Con esta premisa dada, Mirchandani sostiene que el uso de tinta anual por parte del ejecutivo es de más de 450 millones de dólares. Por todo ello, les recomienda reducir gastos cambiando de tipografía. ¿Y hasta qué punto podría reducir los costes? Una media del 30 por ciento -135 millones de dólares. Sin duda, una manera más que interesante de formular el ahorro de la impresión: a través de la selección tipográfica adecuada.

¡Que no se seque!

A menudo no necesitamos imprimir nada durante una larga temporada, y cuando vamos a echar mano a la impresora resulta que esta no tiene tinta. ¿Acaso se ha evaporado? Pues bien, un porcentaje de la tinta sí se puede haber evaporado, pero este porcentaje es minúsculo ya que ─a no ser que la hayas dejado el cartucho directamente expuesto al sol─ los compartimentos son lo suficientemente estancos como para evitar esta pérdida. Y entonces, ¿qué ha sucedido?

Pues lo más seguro es que parte de la tinta se haya secado en los cabezales. Al ser su “cauce” tan fino es bastante sencillo que si se deja de usar la impresora durante una larga temporada se origine un atasco y la impresora deje de funcionar correctamente. ¿Solución? Una limpieza de cabezales o dos dejará la impresora como nueva en la mayor parte de los casos, pero aquí llegamos a la mala noticia…

La limpieza de cabezales utiliza una cantidad ingente de tinta. Tanta como entre un 5% y un 20% del total del cartucho, dependiendo del modelo de impresora. Como puedes imaginar si necesitas realizar unas cuantas limpiezas de cabezales te puedes despedir de esos cartuchos, aunque la alternativa es peor. La solución en este caso es realizar de vez en cuando una hoja de impresión para que no se llegue nunca al punto de que se seque la tinta en los cabezales. Hay muchas impresoras modernas que realizan una limpieza periódica de cabezales en la que apenas se utiliza tinta. Basta con tener la impresora siempre encendida y podemos olvidarnos de imprimir esta página cada uno o dos meses. Si tu impresora no dispone de esta tecnología procura mantener siempre tus cabezales en perfecto funcionamiento o verás como la limpieza de los mismos hará que la tinta desaparezca como lágrimas en la lluvia.

Y si no puedes ahorrar más en tinta…

Puede que ya sigas todos estos consejos y seas el campeón de tu ciudad en ahorro de tinta. Los cartuchos te duran más que a nadie y no existe gota desaprovechada en tu impresora. ¿Cuál es el siguiente paso?

Si no puede ahorrar más en tinta, ahorra en costes. Busca cartuchos baratos pero buenos, que te permitan ahorrar dinero y que ─manteniendo la misma calidad, por supuesto─ posibiliten que puedas comprar más tinta con el dinero sobrante. O tomarte unas bravas, eso ya es cosa tuya. Curiosamente nosotros conocemos una tienda por Internet que te puede ofrecer la máxima calidad al mejor precio

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